Caminar por el Centro Histórico de Quito es viajar a través del tiempo, gracias a sus antigüas edificaciones. La Calle García Moreno, más conocida como la Calle de las Siete Cruces, por las siete iglesias que se encuentran en ella, deslumbra con la belleza que poseen estos templos. Una iglesias que jugó un papel importante en la historia religiosa de Quito fue El Sagrario, conocida como la Capilla Mayor de la Catedral, y es que como en toda ciudad del mundo, la Catedral quiteña debía tener una capilla mayor y El Sagrario fue esa capilla”.
Su construcción es de finales del siglo XVII e inicios del XVII y fue ejecutada a través de la Cofradía del Santísimo Sacramento la cual guarda una estrecha relación con el templo ya que sin ella este no se habría construido.
Esta cofradía fundada en 1543 se considera como la hermandad más antigua de la ciudad. Se dice que sus cofrades fueron quienes encargaron el diseño y la construcción del templo al arquitecto José Jaime Ortiz en 1694.
Ejecutar las obras no fue tarea fácil ya que la iglesia se levanta sobre la quebrada de Sanguña (que bajaba desde el Tejar en el Quito antiguo) por lo que al momento de levantar los cimientos se debió excavar más de lo planificado hasta topar roca sólida que permitiera fijarlos bien.
La relevancia de este templo era evidente no sólo por ser la Capilla Mayor de la Catedral sino porque en ella se llevaría a cabo el culto al Santísimo Sacramento, pero la cofradía también se encargaba del culto y viático a los muertos. Se creía que mientras más suntuoso era el entierro más cerca se estaba del cielo.
Por ello la misma iglesia se convirtió en el lugar para el descanso eterno de muchos vecinos de Quito y de los cofrades. Incluso en la actualidad bajo el piso del altar y del de las naves laterales del templo se encuentran cientos de osamentas de quienes fueron enterrados en tiempos pasados en este santuario, incluso a la entrada se encuentra a modo de lápida una piedra tallada.
La arquitectura de El Sagrario es impresionante, en su construcción y decoración participaron destacados artistas de la época, como Bernardo de Legarda a quien se le atribuye la elaboración del altar mayor así como el de la mampara y la decoración de la cúpula.
En el altar mayor se encuentra expuesto permanente mente el Santísimo Sacramento en una impresionante custodia, más arriba se encuentra una escultura del Sagrado Corazón de Jesús, con ello se recuerda que aquí se inició el culto al sagrado Corazón tanto de Jesús como de María, esto previo a la construcción de la Basílica del Voto Nacional. En las capillas laterales del templo se veneran distintas advocaciones de la Virgen María.
Una parte importante del templo es su cúpula, la cual posee extraordinarios frescos que representan a los 7 arcángeles, esta se dice es una de las cúpulas mejor logradas de las iglesias capitalinas, la pintura se ha conservado bien, sin embargo hace algunos años fueron necesarios varios trabajos de restauración y conservación para evitar el deterioro.
La mampara de ingreso también constituye un gran atractivo del sitio, su realización estuvo a cargo de Legarda quien la decoró usando un estilo barroco, su suntuosidad es comparable con las obras que se encuentran en la Iglesia de la Compañía.
Si bien en el interior del templo se guardan muchos tesoros religiosos y artísticos por fuera esta iglesia también llama la atención. Su fachada elaborada en un estilo barroco sobrio guarda una decoración que informa al espectador sobre la función del templo.
A los dos extremos de la parte más alta del segundo cuerpo se encuentran las imponentes esculturas de San Pedro y San Pablo, un poco más abajo están dos figuras que personifican a las virtudes teológicas de la fe y la esperanza.
Al inicio del primer cuerpo de la fachada, la clave de la bóveda de la entrada principal está decorada por un cartucho con dos ángeles que sostienen un cáliz, con él se muestra la devoción principal de la cofradía que construyó la iglesia. Sobre este cáliz en un gran relieve se halla esculpida de una manera tradicional la tercera virtud teológica: la caridad.
Este templo por su valor histórico, arquitectónico y artístico recibe a varios turistas, todos los días, pero también su relevancia espiritual hace que cientos de personas lleguen a él para orar o asistir a misa, por lo que las autoridades parroquiales permiten las visitas turísticas fuera de las horas en las que se llevan a cabo los oficios religiosos. Este es uno de los templos más visitados por los fieles católicos porque sus puertas se mantienen abiertas todo el días. Si vive en Quito o piensa en visitarlo, no puede dejar de conocer este tesoro escondido de la capital, cuya importancia va más allá de su hermosura arquitectónica sino que también se dirige hacia toda su historia y la fe que inspira en los miles de devotos que la visitan diariamente.

